jueves, 6 de octubre de 2016

Una recuerda trozos de músicas murmuradas en las veredas de la jungla de cemento. Una recuerda olores de un parque de alas que te llevan a la luna. Una es la distancia sin brújula; sin relojes. Una es un barco de papel que se deja a la aguita fresca. Una es la semilla de pueblo; de un mundo sin fronteras de un grito colectivo que se escucha cada vez más fuerte:"VENCEREMOS". Una definitivamente; es.

Abrazos



Quedará la lágrima en el silencio clausurado. con tibio olor de dos desconocidas que se dejan a la noche sin ruido. Vendrá lo que nunca escribiste y me pondré el vestido-brillante en un tiempo-para leer tu voz sin vos; tus ojos sin vos. Hare embromar a los opresores para alegrar mis ojos tristes y justamente ahí; volveremos sin tiempo; ni espacio; con esa luz dentro de una botella en la orilla del mar perdido. Y juntas miraremos esa luna tan distante como nosotras mismas.

En el acto de desconocernos; nos reconocemos. Esa libertad donde todo nos falta menos la alegría. Donde nuestros relojes no tienen hora y somos niñas pedaleando los sonidos. un día diremos; "hemos sido..." y seremos ceniza y olvido. Abrazo que deja vacía la plaza; porque se lleva en el pecho esas lámparas proletarias que arden como sol misma. Vuelvo a guardar en los bolsillos la nostalgia de la lluvia como un tatuaje; una cajita de música. Una primavera mojada que contempla lo que permanece.

Y ahí quedará la lágrima clausurada. Mostrando rostros de días que escapan al almanaque. ahí quedaremos juntas como algo que regresa en la íntima ventana. Llenas de gente que sueña con un mundo mejor. Llenas de ese amor proletario. Ese lenguaje que habla por los ojos y que nos da calorcito con ese farol a kerosén. Y Ahí permaneceremos; como escondidas en un ladrillo de esos esqueletos urbano; entre risas y goteras.

Nada se detiene; todo es lucha. Dame un fusil compañera para perecer o triunfar. me dejo en el abrazo y en el entender tu vos; me dejo a la vida.