lunes, 11 de abril de 2016

Hay que desvestir los géneros, quitarle los senderos previsibles. Arrojarse al vacío de la realidad tangible y explotar en el instante.
Besarse con el aroma de un poema de Bertolt Brecht y esquivar las telarañas de un mundo partido en mil pedazos.
Cada golpe de viento en alguna casa de Santiago del Estero es como el mar. Esperemos el viento.
La sangre de los recuerdos deshilachados, las lágrimas de la pasión en la oscuridad de un cine será la esquina donde terminan los ojos que asfixian la noche.
La gente que todo lo ve no podrá distinguirnos.
Un piano comenzara a llorar como los años cansados de un boxeador.
Ella se fue, yo también.
Tan fuera de tiempo. Tanto sexo sin deseo.
Hay que escarbar en los bolsillos ese último centavo que nos regala la sonrisa matutina y volar.

lunes, 4 de abril de 2016

Nuestro amor es revolucionariO y los perros del orden, la policía no sabe encontrarlo cuando nos palpa contra una pared oscura.

Nos arrojaran a los leones y nosotras con nuestro amor de clase y al mismo tiempo, nuestro odio de clase, le arrancaremos sus dientes filosos.

Nosotras juntas somos molotovs. Ahora explotaremos para desobedecer al corazón del imperio.

Somos violentas, somos terroristas. Pateamos los ojos del dominio ideológico que siempre silencia al grito. "Callar es obedecer y nosotras somos desobedientes"

Somos semillas de feminismo, acción rebelde, furioso huracán que arrasa el patriarcado/capitalismo, sin volver al pasado.

Queremos ser libres, dejar de ser jaulas de nosotras mismas para que nuestras plumas de pájara BRILLEN AL VOLAR POR EL AIRE.

Somos 40 otoños y juntas aplastamos con el pulgar a la policía y encerramos a los políticos en sus urnas.

Nuestro amor es revolucionariO y los perros del orden, la policía no sabe encontrarlo cuando nos palpa contra una pared oscura.
¿A qué hora huirás?

Tu beso será una molotov que no sé donde impactara en mi tierra. Y nacerá, absurdo, demente, un nuevo caminar de trapecio.

Saboreemos nuestro “no vas a volver”, vestidas de agua. Incertidumbrecerteza que se refugia en la luz.

Y temblemos al avanzar los cementerios de las sabanas con fiebre. Los huesos chorrean tiempo inquebrantable y el olvido y el me acuerdo de nosotras mismas será un vuelo libre en el suelo.
Las doce. 

Es la hora de huir.
I. Desde la ventana serpiente de metal, con el índice del sol, ella y yo escondíamos el ruido, las sombras en conjuros del lenguaje.

II. Entre árboles y el deslizar del agua, fuimos viento de sarcásticos interrogantes. Nos besamos como dos mujeres desconocidas, sin saber como nombrar ese beso.

III. Al mirar tus ojos, escuchaba las palabras que desataban la explosión del sexo rebelde. La miel de esa noche de julio de vampiras con olor a sexo de mujer fue la sustancia que nos TRANSformo en azul.

IV. Y ahora con la calle con ojeras del grito en silencio que dejo el eco de la herida en el primer round, nos abrazamos juntas en la lágrima exiliada.

V. La noche nos olvido en la locura del mundo. Sin rastro de nosotras, con la certeza de la distanciA que nos convierte en fantasmas.

VI. Nos dijimos nada y nos perdimos en las cosas simples.