lunes, 16 de julio de 2012

Me desato de los cabellos de jungla y descuido un instante el talismán guerrero.
Desarmo mi alma de pájaro para deshabitar el mundo

jueves, 12 de julio de 2012

Sinónimo del sentir


Descascarar el agua, abanderizarse en el nidal.
Atravesar el babel, desahuciado, impúdico, fullero para ser sustento de lo que me deja.
Centelleo en el gotear invertebrado del orbe sangrante.

Todo se escapa en el albur.
Todo se escapa en el hado.
Todo se escapa y se hace verosímil en la pena de la risa.

La voz de ruido se lleno.
 El ruido de voz se lleno.

El acento fúnebre es grito.
Lagrima árbol, mueca vertical que todo lo abarca,
todo lo vive al descascarar agua.







Rosa


Abiertos los nuevos ojos,
encarna una braza,
la daga en el pecho nos mata al final.

Nace la mano obrera,
se echa anclar en la selva,
 esperando el fuego quiebre todo silencio para soltar al hombre volar las rojas sangres que agitan exaltadas la pólvora contra la espesa opresión.
Parir risas en los niños,
quedarse a la izquierda,
construir un mañana sin carceleros,
 sin asesinos,
solo el puño desenterrando los sueños.





Junio


Flores piqueteras desprenden luz,
escapan del jardinero opresor,
cruzan las fronteras,
se hacen piel.

Dario y Maxi, el horizonte.

Sangre en los ojos, en las uñas.

Vida proletaria quemando rabia con humo de ejercito futuro.

La vehemencia del cuerpo provoca el sobresalto del movimiento.

La dignidad, aroma seductor de esas flores,
desafían al hambre y al lobo.

Se atreven a soltar sueños con dientes apretados de furia para dejar de ser rebaño.


Soy mujer que nace, que se cose en los dilemas de la carne.















El infierno es la mirada.
Catarsis demencial que todo lo aplastó, que todo lo perdió.

Busco tus huellas en las sombras de vestidos que se refugian en el jardín.
Las hojas del tiempo desatan sus nudos y te dejo partir.

Ojos de pájara, ojos de jaula.
Escucho al sol en la calle del agujero en la media; en su fuego rojo, en su fuego agua.

Camino en suspiros envuelto en filosofía occidental de correr al mar sin saber porque.
El movimiento desprende su color en la sed de la piel.

El espantapájaros abre su pecho, te abraza.
Se exilia en tu risa que se deja partir.