lunes, 4 de abril de 2016

I. Desde la ventana serpiente de metal, con el índice del sol, ella y yo escondíamos el ruido, las sombras en conjuros del lenguaje.

II. Entre árboles y el deslizar del agua, fuimos viento de sarcásticos interrogantes. Nos besamos como dos mujeres desconocidas, sin saber como nombrar ese beso.

III. Al mirar tus ojos, escuchaba las palabras que desataban la explosión del sexo rebelde. La miel de esa noche de julio de vampiras con olor a sexo de mujer fue la sustancia que nos TRANSformo en azul.

IV. Y ahora con la calle con ojeras del grito en silencio que dejo el eco de la herida en el primer round, nos abrazamos juntas en la lágrima exiliada.

V. La noche nos olvido en la locura del mundo. Sin rastro de nosotras, con la certeza de la distanciA que nos convierte en fantasmas.

VI. Nos dijimos nada y nos perdimos en las cosas simples.

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