miércoles, 2 de septiembre de 2015

Cita Orbital

El árbol  parecía dormido bajo el cielo curioso de ojos dorados que esperaba ser habitado. Todo era cristalización de alguna señal de resplandor intenso.
En el silencio eterno del grito, la vi. Apareció en la tierra de mis huesos.
Como un rayo, una vieja canción: “No esperes yo no te enseñare a vivir”.
Se sentó en la raíz de las cosas.
El ligero silbido del borde del sol era ahora el largo horizonte.


 El árbol  parecía dormido…

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