viernes, 4 de septiembre de 2015

Aylan

El mar, el niño, las botas represivas de las guerra sin sentido, la guerra tan humana que lo asesina.

Duele la caída de los brazos de su padre que intentaba llegar a un barco para escapar de la crueldad.

Que  sol tan ardiente donde se desploma Aylan.

Me duele su muerte, los escombros de un mar violento.

 Duele tu voz que habita los días y que abre los desiertos de la sangre.

Duele tanto el mar y el niño.

Duele tanto la humanidad...



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