lunes, 17 de agosto de 2015

Volver a la huella

Alzo mi mirada y pido que me perdonen por haber sembrado en las entrañas los últimos días de Mayo. Y es a partir de ahí que declare mi propia muerte, sin dar aviso alguno, camaradas.
Pero entre mis manos se quedo quieto el pan de los que están dispuestos a morir y matar por ella: la revolución. Es ahí que abrí los ojos y la luna golpeteo lluvia, como mágica dulce.


Es por eso que alzo mi mirada y pido que me perdonen por haber huido. Se que nada volverá a ser lo que fue pero hay horizonte después de las lagrimas que sanaron el dolor humano.

Sin cárcel, sin ríos, sin peces que se multiplican, no temo en decir; Camaradas he vuelto! 

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