martes, 25 de agosto de 2015

Prohibido Olvidar

Todo era silencio. El silencio era todo.

La bronca acumulada no se puedo contener cuando el testigo iba a liberar su nefasta palabra a la hora señalada. La impunidad, el circo, el coliseo del poder abrió las puertas y comenzó el espectáculo.

Afuera con el Río de La Plata a las espaldas, los que tatuaron su piel con un “PROHIBIDO OLVIDAR”; colgaron en el aire las banderas de poderosas consignas y el perro no pudo contener la rabia de ver al pueblo desafiar al orden, las leyes, el artefacto de simulación al que llaman Estado.

La falsa creación de la monarquía de siempre que excluye y explota a los mismos de siempre reía una vez más.

Todo era silencio. El silencio era todo.

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