sábado, 20 de junio de 2015

Un Instante

Nuestro amor fue como esa rosa de puño cerrado… De besos con olor a la pólvora de fusil…De mirada infinita al horizonte, de profunda libertad.

Nuestro amor fue un instante.

Ese instante donde el obrero despierta para comenzar su jornada. Cuando decide hacer una huelga y discutir sus derechos...Ese instante que deja de ser sujeto sujetado.
El mismo en el que el niño se da cuenta de la estafa humana y comprende que sus huesos están determinados por la lógica mercantil, corazón del capitalismo y por instinto deja crecer su barba y el fuego en su mirada arde sin límites.


Nuestro amor fue esa melodía en la guitarra que se desata al aire y abraza a desconocidos y conocidos que encuentra en el camino. La de la poesía en las calles y no la de poetas que inflan su pecho de egocentrismo  y escupen soberbia, distancia con el lenguaje del pueblo.

Esa furia colectiva que compartimos contra el opresor, esa conciencia de familiares que han perdido su ser querido pero que se convierte en sangre combativa para no ser adormecidas por la represión del Estado. Todo es lucha en los dos. Dejamos de ser y somos.

Nuestro amor fue ese instante…La del viaje, la del encuentro y desencuentro, la de la ilusión y desilusión en un solo movimiento que configuro nuestras acciones con un patriarcado/matriarcado en los huesos que no pudimos disimular ambos.


Nuestro amor fue un instante.

Como un banco en donde depositamos nuestras expectativas en el otro y nos construimos simbólicamente…Tanto fue ese amor sensorial que cuando llegamos estar frente a frente, la semilla se escondió en la tierra y no quiso brotar al cielo. No quiso volar…

Nuestro amor fue un instante, como la revolución que nunca muere.

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