martes, 17 de marzo de 2015

El ser en la vereda con un río en sus ojos...

La violencia corto el dolor.

Ese ser en la vereda con un río en sus ojos levanto vuelo, soltó el nido y se convirtió en luz/sombra.

Ya no hay dolor.

Ya no hay nada.

Me quedo sola en la noche, en la tarde, en la mañana, en la vida.

Duele saber que no sé quién es y quien soy…

Te di lo que pude y no alcanzo…

Abro las manos al aire y las montañas se desvisten en la sangre..

Sin palabras me alejo de los golpes y besos.

Esa sensación bipolar que es seductora y tenebrosa a la vez se desprende de la piel…

Ya no hay dolor.


Ya no hay NADA

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