domingo, 24 de junio de 2012

El cuerpo se fue, sin la herida. Acalla a la niña que lo parió en un relojcalendario que envuelve el tiempo.

Multitud en la piel y el silencio de ella.

Desposeído del lenguaje, te hablo como un analfabeto y como ignorante ejecuto en el pecho el suicidio de Alejandra:

“Adiós, sujeto y objeto, todo se unifica como en otros tiempos en el jardín”.

Ella me abandona y hasta en ese verbo, el todo hace el amor.

2 comentarios:

Laura Salaverria dijo...

Me gusta cómo escribes. Sigues tu propia idea de expresarte, te dejas fluir...

Ktaná dijo...

excelente , me encantaron tus palabras , pasaron por mi mente muchas cosas, la imaginación es tan libre, hasta pensé en la cantidad de niños inocentes que sufren violencia en complicidad con nuestro silencio, da que pensar .