martes, 1 de mayo de 2012

Jordanka



¿Dónde van las luces que duermen? ¿ Las bufandas perdidas?
El color de un silbar, se desprende de la sierra maestra de tus huesos.
Subo las escaleras de todas las cosas y me convierto en un mar de principios sin finales.

El sonido de una gaitaeinstein conoce al que vive en mi.

Una tibia melodía con olor a orillas de un cañaveral es un ataque al pecho descubierto.

No se cuantas veces más podré admirarla en un océano de profundas contradicciones ideológicas. En las ruinas de un espantapájaros, tierra fértil, se siembra un rezo: “Yo no te abandono”.
La vieja piel, un grito; hoy mañana o pasado.

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