miércoles, 30 de mayo de 2012

Atardecer esperado

Los días de enero cara a cara con Emilio y Roque de testigos del atardecer esperado, dosis necesaria que desata los nudos de una cicatrizrecuerdo.


El tiempo los toca, se lavan los rostros, se enseñan los caminos.

 Pintura, asma, molino de viento.

 Preguntarespuesta, alérgico al clima, rojo puro en busca de la dicha de los menos.

Comparten la curiosidad de la vida, se abrazan en un llanto y en una risa.

 Solo fue un instante donde como inmigrantes del cielo se vivieron.


 Los días de enero tocaron la puerta de la luna y devoraron las paredes de los techos de una ciudad y tararearon una canción cuna en los arrecifes del sueño.


 Así de simple y profundo con Emilio y Roque como testigos de un atardecer esperado.

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