martes, 3 de abril de 2012

Espantapajaros y niña

El clítoris subordina a un amor lésbico en la soberanía exterior de la desobediencia y la angustia de un closet.

Beso sus pechos lisos y profundos de pornográfico sentir y me inclino al sexo ignorante.

Soy una mujer desnuda, que no nace, se cose.

Algo inamisible para el dilema de la carne.

Catarsis de demencia que todo lo aplasta en un erotismo disidente.

Lo hétero clama la voz que no miente y come naranjas podridas.

Me convierto en perro que persigue al asesino del amor.

Sobrevivo en la vidacama, quebrando los dientes que explotan como frutillas y se dejan al poema.

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