sábado, 14 de enero de 2012

Sueño eterno

Semidesnuda, de manos atadas al martillo en el cerebro.

Cruje la violenta música hasta la alfombra del opresor.

Amándote hasta los puños de cosas imposibles.

Tropecé con los besos que se pudren en el río, al anochecer.

Libertad encriptada, escondida en la ropa, esquiva al guarda cárceles, codifica la angustia de un niño proletario.

El llamado espontáneo no respondido, es desconsuelo del naufrago.

Drogas en el corazón,

sexo y delirio,

lava su cuerpo en sombras.

Hábitos cambian en el vientre de una mujer gorda, amigos de un circo,

entre peines diminutos, ella es decorativa de algo que esta, pero no se usa.

La herida, es perra que muerde el anciano de mis huesos.

Pobre, de mates amargos en la trinchera, el sol de tu sueño entero, hace buscarse la vida.

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