viernes, 13 de enero de 2012

Pena

Vaso ardiente de pequeña mujer que lloraba su país entero, las ganas de vivir, desprendiendo la paciencia, para convertirse en nada que perder.

Abrió la libertad de batallas previamente perdidas, eligió llamarse anarquía, estéticamente bella,

sin besos de analistas de diván.

Desorden en mi pobreza, nostalgia en su armadura.

Lloraba su país entero, sus arrabales, un destierro de tristeza, desobediencia en mi insignia roja, la abrasé en mi andar fugitivo, solitario.

Abrió la puerta vestida de sonámbula vida.

1 comentario:

calamar11 dijo...

Es bonito, pero deberías a mi juicio y no soy poeta, continuar el verso hasta que la frase tenga sentido o se pueda entender mejor. Esto que aquí escribo es lo que he pensado al leer tu poesía, repito que no soy poeta y a lo mejor no alcanzo a entenderla como mandan los cánones.
Espero no haberte ofendido pues no es esa mi intención. Un saludo