viernes, 27 de enero de 2012

Agos





La última vez que la vi fue en una estación de trenes, los mismos que llevan todos los días a los que buscan resistir a está realidad.

Sonrió e hizo un guiño a la noche con su risa circense y no miro nunca más atrás.

Agos es una mujer con MAYÚSCULA, da todo hasta lo que no tiene sin esperar nada.

Sus rulos abrazan a la revolución, convirtiendo su cabello luna en un planeta a habitar.

Sus sueños despiertan todo el tiempo. Enamorada del accionar colectivo.

Es poeta, soldado, MUJER.

No para de dar carcajadas a cada puesta del sol y muestra que hay vida en otros mundos. Porque tiene una ventaja, ella se deja vivir, sin pensar demasiado o sentarse en la falda de Sofía.

Duerme, con sonidos que ahuyentan a la soledad de la noche y habla sin parar, sin saber que lo hace.

Es niña, es pájaro y jaula también.

Roja pura, sin antepasados que la gobiernan. Valiente y de una juventud que no va a cansarse.

El latido de su corazón es baguala, baila porque se anima a arriesgar y no a resignarse.

Ella es todo, sin ser nada.

Esa vez la vi, debí sentir su naturaleza antes, pero la ceguera me vuelve estúpido en tiempo completo

Ella es y yo me pierdo entre los trenes que no llevan a ninguna parte, esos que nos regresan a algún lugar al que no queremos volver.

1 comentario:

Celeste Luna dijo...

Hermosa descripción... bendito amor... conservalo, porque es lo único que finalmente queda.

Cariños infinitos